
Acaba de terminar la última carrera de la temporada donde Bruno Spengler se consagró campeón de manera emocionante.
Por fin una marca, BMW, le da a Spengler un auto capaz de consagrarlo campeón; logro hasta ahora se le venía haciendo esquivo.

Finalizá el 2012 en el mismo lugar donde comenzó, en Hockenheim Ring, tierra de Mercedes-Benz, no importó para BMW.
Es un debut soñado, que ni el mas fanático de la marca había pensado en este logro. Sin dudas valió la pena la espera y la larga preparación de todo el equipo deportivo dió sus frutos.
Le temporada comenzó con un amplio dominio de Mercedes-Benz y Gary Paffet, quien parecía inalcanzable con los puntos de ventaja que había conseguido en las primeras fechas. De a poco, logrando victorias muy sólidas BMW se fué acercando en rendimiento y las últimas carreras llegaron a ser claros dominadores. Paffet y MB pagaron muy caro un abandono a pocas carreras del final, que le dió a Spengler la esperanza del título.
Mercedes comenzó con todo, BMW parecía que tenía un buen auto y lo fue demostrando con el tiempo, y por último Audi, nunca pudo alcanzar el rendimiento de los anteriores, y siempre fué un espectador de la competencia.
Se termina una temporada donde el DTM ganó en espectáculo, todas las carreras son lindas de ver, y la guerra entre las marcas alemanas le dá el condimento que nunca debió perder esta categoría.
