McLaren ha aplicado de nuevo toda la última tecnología de que disponen en sus “laboratorios” de Woking, las mismas instalaciones de las que salen sus monoplazas de Formula 1, para que de nuevo tengan en sus manos uno de los superdeportivos más impresionantes que se hayan construido.



En este caso se ha desarrollado un chasis de fibra de carbono monocasco de una sola pieza sobre la que se asientan el resto de elementos mecánicos y aerodinámicos, en fín, como un auténtico Formula 1. El diseño no puede ser más llamativo con sus puertas de tijera, entradas de aire o su trasera futurista con un difusor brutal, unas salidas de escape trapezoidales extremadamente altas y unos minimalistas grupos ópticos con LEDs.
El motor, como siempre detrás, un 3.8 V8 doblemente turboalimentado para proporcionar 600 CV de potencia y 600 Nm de par, que se desbocan en un 80% a partir de 2000 rpm, en fín, suficiente para quedarnos pegados al asiento como una lapa.
En fín, parece que McLaren de nuevo ha conseguido construir ese superdeportivo digno de tapizar en posters las paredes de la habitación de muchos adolescentes durante unos años.
Fuente: McLaren

