
Fue presentado el nuevo BMW i3 en manera simultánea en Londers, Pekín y Nueva York. De este modo se convirtió en el primero vehículo fabricado en serie con carrocería de fibra de carbono.

El nuevo BMW i3 ya es real y definitivo. Aunque su aspecto sea tan llamativo y extrovertido que incluso guarda muchísimas similitudes con los prototipos que se nos han mostrado durante los últimos años, esta es la cara con la que el primer eléctrico de BMW llegará a los concesionarios a partir de este año. Ya sabemos que en Europa podremos adquirirlo desde los 35.500 euros, un precio superior al de la mayoría de eléctricos del mercado, sobre los que destacará por su tecnología, su enfoque más deportivo por los 170 CV que desarrolla y la practicidad de una carrocería característica de un monovolumen del segmento B, con puertas traseras suicidas y carencia de pilar central.

Para entender el BMW i3 hay que valorar, primero, el despliegue tecnológico que ha realizado la marca de Munich en su primer eléctrico destinado a una producción en volúmenes importantes. BMW ha recurrido a un chasis de aluminio y una carrocería de fibra de carbono para aligerar el peso. La imagen tecnológica se ha acentuado aún más prescindiendo de cuadro de mandos al uso y sustituyendo el velocímetro y el resto de indicadores por un tablet integrado tras el volante. Su diseño, además, no deja de ser futurista y con el detalle de unas llantas de serie con 19” y neumáticos extraordinariamente estrechos (155/70) para ese diámetro, captará la atención de todos desde el primer vistazo.















