
El BMW M3 se volvió el auto más exitoso en la historia del deporte motorizado y el proyecto comenzó cuando el CEO de BMW de aquel tiempo, Eberhard Kuenheim, pidió que se desarrollara un heredero para el M1. Luego de una de sus visitas a Motorsport GmbH en la calle Preußenstraße de Munich, dijo: "Mr. Rosche, necesitamos un motor deportivo para la Serie 3". Paul Rosche, el director del área de desarrollo técnico de Motorsport GmbH había desarrollado el motor turbo de Formula 1 para que Nelson Piquet ganara el campeonato de F1 con su Brabham-BMW en 1983.