Por suerte para él, ninguno de los ocupantes sufrió ni un rasguño, según cuenta. La policía le confirmó que había sido por un pequeño pinchazo que había dejado escapar el aire y que terminó provocando el reventón de la rueda.
A pesar de que el coche contaba con TPM (Tire Pressure Management, monitorización de la presión de la rueda), no le avisó del problema. En la parte positiva, la seguridad pasiva del M5 funcionó perfectamente.
En cualquier caso, la moraleja debería ser que nuestra seguridad y la de los ocupantes no pueden depender de factores que no podemos controlar, como un fallo en esos sistemas, una piedra afilada en la carretera o simplemente que en el momento del reventón haya o no otro coche cerca.



Fuente: Motorpasión